Una de las principales dudas que llevan a los bancos aquellos interesados en este tipo de préstamos se vincula con el impacto de la inflación en el monto de las cuotas durante el período de cancelación.

Más aun, habida cuenta de que se otorgan a largo plazo y en el marco de una historia económica que les ha deparado grandes sinsabores a los argentinos en los últimos 30 años.

A la hora de evaluar los riesgos, aparecen factores poco visibles en una primera mirada.

Por ejemplo, el impacto de la tasa de interés en la evolución de la deuda (tema clave a la hora de querer pre-cancelar) como también la propia “esencia” del sistema de ajuste.

Las conclusiones de economistas sobre el devenir de estos créditos indexados arrojan datos inquietantes:

1. – El valor de la UVA no necesariamente evolucionará en línea con el costo del metro cuadrado.

2.- El índice UVA puede no evolucionar de igual modo que el dólar, la divisa por excelencia para valuar las propiedades en Argentina.

3. – El saldo en pesos podrá conocerse fácilmente, no así la cantidad de billetes verdes que el crédito finalmente insumirá.

4. – Cuando hayan transcurrido 20 años (en caso de un préstamo a 30) se adeudará en UVA el 50% del compromiso asumido.

Hay un concepto fundamental simple de este mecanismo pero que los ahorristas suelen olvidar: no se toma un préstamo ni en pesos ni en dólares, sino en unidades indexadas.

Este concepto es común en otros países, caracterizados por haber tenido durante décadas sus economías muy ordenadas y una inflación de un dígito.

Para Argentina, bien aplica la frase de un ex presidente adaptada a la metodología de este sistema: “Quien se endeudó en pesos, devolverá pesos; quien se endeudó en UVA, devolverá UVA“.

Claramente, para que aquellos que hoy se suben a un hipotecariopuedan celebrar dentro de 30 años, deben cumplimentarse una serie de requisitos.

En primer lugar, que los distintos gobiernos de turno (serán unos siete en total) tengan éxito en reducir la inflación. Además, que la Argentina pase a tener una economía ordenada y previsible.

Y, por sobre todas las cosas, que el dólar no genere grandes sorpresas, ya que si bien el sistema UVA está desconectado del tipo de cambio, el billete verde sigue siendo la referencia del mercado inmobiliario.

 

Fuente: CIA